Gran noticia la de las elecciones de ayer en las que la N-VA resultó ganadora.
¿Porqué digo que gran noticia?
Para los que creemos en una Europa de los pueblos tenemos otro espejo democrático en el que mirar, nada más que en Flandes, en el corazón de Europa.
Flandes es, junto a Valonia y la región de Bruselas, una de las tres regiones que componen Bélgica y, a su vez, una de las áreas económicas más dinámicas del mundo. Tiene una de las mayores rentas per cápita, gracias a una moderna economía con importantes inversiones de muchas compañías internacionales.
¿Que tipo de partido es? ¿Que tipo de ideología tiene?
la “Nieuw-Vlaamse Alliantie” (Alianza Neo-Flamenca – N-VA) fue fundado en el otoño de 2001. Sucesor de la Volksunie (Unión del Pueblo 1954-2001), es heredera de una larga tradición política. Como su antecesor, la N-VA quiere hallar la expresión de un nacionalismo flamenco moderno y humano.
La N-VA opta por una república flamenca, miembro de una Europa confederal y democrática. En efecto, el partido opina que ante los retos del siglo 21 se necesitan comunidades fuertes que sin embargo mantengan una cooperación internacional eficaz. La estructura política belga se evaporará entre ambos polos. En este mismo momento Bélgica impide una gestación adecuada.
La N-VA aboga por la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental del derecho internacional. Este principio figura como artículo primero en el Manifiesto de las Naciones Unidas. Flandes cumple con todas las condiciones internacionales para ser reconocido como estado. Tiene una población permanente; un territorio con fronteras externas claramente definidas; un parlamento elegido por sufragio universal; reconocimiento internacional mediante los tratados concluidos con otros países.
La voluntad soberanista de la N-VA no es un fin en sí. Queremos tener los instrumentos necesarios para llevar a cabo una política que propicie la prosperidad, el bienestar y el desarrollo cultural de todos los habitantes de Flandes. El estado flamenco es el cuadro para una solidaridad fuerte de una sociedad que comparta unos valores auténticos. La N-VA sostiene en efecto que toda sociedad precise de valores inmateriales tanto como de valores materiales.
¿Que va a ocurrir con Bélgica?
Es pronto aún para hablar de la desaparición del Estado belga pero si se puede deducir que el debate sobre la creación de nuevos estados de una forma pacífica y democrática va a estar en la agenda política europea.
Los soberanistas flamencos exigen una nueva descentralización del Estado, con la transferencia a las regiones de competencias como es la Seguridad Social. Además, la N-VA, con el apoyo de los demás partidos de Flandes, insiste en que se divida inmediatamente el distrito electoral de Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV) y se acabe con las ventajas lingüísticas de que disfrutan los francófonos que habitan en la periferia flamenca de la capital.














