Hace poco vi un thriller interesante llamado La Sombra del Poder (State of Play) en el que un congresista (Ben AffleckW) y un reportero (Russel CroweW) que se ven envueltos en un caso de brutales asesinatos que, aparentemente, no tienen relación entre sí.
Esta pelicula tiene varias cosas interesantes como el papel de los blogs y de los mass media tradicionales pero lo que quería destacar ahora es otra cosa y trata sobre una empresa militar privadaW estadounidense llamada Pointcorp.
Pointcorp es un nombre ficiticio pero si hablamos de Blackwater o de Xe puede que os suene algo más, aunque mucho me temo que la mayoría desconozca de que estoy hablando.
Aunque soy antimilitarista esto me ha hecho reflexionar un poco mas sobre los ejercitos, las empresas militares privadas y sus actuaciones en algunos casos (Irak, Aguas somalíes, etc.)
Quiero citar primero a la wikipedia para hablar de las “empresas militares privadas“:
Se denominan empresas militares privadas o empresas proveedoras de servicios de defensa a aquellas que ofrecen servicios o asesoramiento de carácter militar, y a veces son catalogadas o definidas como mercenarias (“soldados de alquiler”). Muchas de estas empresas son también conocidas como contratistas de seguridad privada, corporaciones militares privadas, empresas militares privadas, proveedoras de servicios militares y de manera más genérica, industria militar privada.
Los servicios y asesoramiento prestados son semejantes a los que un ejército o cuerpo policial dependientes de un gobierno pudiesen ofrecer, pero a menor escala. Estas empresas, por ejemplo, prestan entrenamiento a fuerzas locales dirigido a sustituir en un futuro a las fuerzas armadas, pero también son empleadas para ofrecer servicios de seguridad en un lugar concreto. Por lo tanto, las empresas militares privadas se concentran geográficamente en áreas conflictivas, preferentemente en escenarios de baja intensidad bélica o con enfrentamientos no convencionales, como la guerra de guerrillas. Sin embargo, los contratistas que usen la fuerza en una guerra podrían ser considerados, según las leyes internacionales, como combatientes ilegales, por lo que serían privados de derechos que sí tienen los soldados de un ejército. Pese a ello, el estatus jurídico de los contratistas militares es dudoso en algunos casos, ya que países como EE.UU. no son signatarios de la totalidad o parte de las convenciones internacionales que definen quién es un mercenario en caso de guerra y cuáles son sus derechos.
En la actualidad, las empresas militares privadas están presentes en países como Iraq, prestando servicios de escolta y entrenamiento, o en Colombia, pilotando aviones y helicópteros que localizan y destruyen los cultivos de coca. La mayoría de los contratistas y empresas de este tipo son de origen estadounidense, requiriendo una licencia especial otorgada por su gobierno para poder operar.
Yo no soy nada amigo de los ejercitos, sean del color que sean y que haya ejercitos privados no me hace ninguna gracia, de hecho me da hasta cierto miedo.
El caso más conocido y polémico ha sido el de Blackwater por sus actuaciones en Irak pero estoy seguro que hay muchas actuaciones de este tipo de empresas que no han llegado a ser públicas.
Pero este debate lo podemos trasladar a casos más cercanos como son los conflictos de los atuneros con los piratas somalies. Hace un año fue el caso del “Playa de Bakio” y un barco estadounidense y ahora tenemos el secuestro del “Alakrana” y la actuación de los militares franceses.
Puede que no sepamos muy bien que haya de trasfondo con lo de los “piratas” como citan algunos medios alternativos pero lo que si está encima de la mesa es el debate de como deben protegerse los barcos antes estos ataques: ¿ejercitos o empresas?.
El secuestro del “Alakrana” no es fruto de la casualidad. Los piratas de Somalia saben que los atuneros con pabellón español son los más desprotegidos de la zona. No secuestran pesqueros franceses o italianos, porque llevan militares a bordo. Por eso han intentado, y ahora lamentablemente conseguido, hacer presa en el buque bermeano. La solución planteada por EAJ-PNV (embarcar infantes de marina), ha demostrado su eficacia.
Frente a las peticiones de marinos y armadores que EAJ-PNV apoyó , el Gobierno español afirma que legalmente no puede ofrecer este servicio y propone que se contrate seguridad privada.
El lunes los militares españoles se pondrán sus mayores galas para el desfile de las Fuerzas Armadas en Madrid con motivo del Día de la Hispanidad y el nuevo gobierno vasco tendrá su representación con Rodolfo Ares al frente pero seguirán sin hacer nada por los pescadores bermeanos.




